Durante el día escolar, muchos alumnos se sienten cansados.
A esto se le conoce como fatiga escolar y es causada por varios factores como
el aburrimiento, hambre, falta de estímulos, sueño y agotamiento físico.
La fatiga condiciona el aprendizaje y por ello, es importante que no pase inadvertida por los padres ni por los maestros. Aún, cuando no siempre es sencillo determinar la causa del cansancio, éste termina manifestándose en el semblante del alumno.
La fatiga escolar tiene diversos fundamentos: conflictos familiares, angustia por las calificaciones, imagen negativa ante profesores o compañeros, incapacidad de lograr éxitos académicos o deportivos, sentirse excluido del grupo de amigos, ser objeto de burlas o altercados permanentes. Todo ello produce dolor de cabeza, malestar estomacal, irritabilidad, insomnio, ansiedad, depresión y pocas ganas de ir al colegio o cumplir correctamente con los deberes escolares. Lo más grave ocurre cuando ni la familia ni el colegio pueden ver la importante relación que existe entre las posibilidades de un buen aprendizaje y las dificultades emocionales de los alumnos.
Los padres y maestros deben observar a los alumnos para conocer su disposición hacia los estudios, y de ser negativa, se debe buscar la causa para ofrecer apoyo y orientación.
La fatiga condiciona el aprendizaje y por ello, es importante que no pase inadvertida por los padres ni por los maestros. Aún, cuando no siempre es sencillo determinar la causa del cansancio, éste termina manifestándose en el semblante del alumno.
La fatiga escolar tiene diversos fundamentos: conflictos familiares, angustia por las calificaciones, imagen negativa ante profesores o compañeros, incapacidad de lograr éxitos académicos o deportivos, sentirse excluido del grupo de amigos, ser objeto de burlas o altercados permanentes. Todo ello produce dolor de cabeza, malestar estomacal, irritabilidad, insomnio, ansiedad, depresión y pocas ganas de ir al colegio o cumplir correctamente con los deberes escolares. Lo más grave ocurre cuando ni la familia ni el colegio pueden ver la importante relación que existe entre las posibilidades de un buen aprendizaje y las dificultades emocionales de los alumnos.
Los padres y maestros deben observar a los alumnos para conocer su disposición hacia los estudios, y de ser negativa, se debe buscar la causa para ofrecer apoyo y orientación.
